Una décima sencilla
como las viejas canciones,
sin mayores pretensiones;
serena, como la arcilla.
Tanteo la maravilla
del pétalo de una flor;
ser una parte menor
del infinito universo,
tal vez el último verso
de este poema de amor.
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miércoles, 4 de diciembre de 2019
martes, 6 de octubre de 2009
Puede la muerte
Puede la muerte perseguir las voces,
extrañarnos de todo con sus garras,
ensuciar ruiseñores y cigarras
bajo sus patas sucias y feroces.
Puede la muerte envenenar los goces,
los caminos, los éxitos, las jarras,
las mesas, los abrazos, las guitarras,
lo que sueñas y buscas y conoces.
Puede la muerte cabalgar furiosa
sobre pueblos que el miedo y el espanto
convierten en vacío, nada o cosa.
Puede la muerte amamantar el llanto
pero no puede herir la mariposa
de los que somos vida, amor y canto.
extrañarnos de todo con sus garras,
ensuciar ruiseñores y cigarras
bajo sus patas sucias y feroces.
Puede la muerte envenenar los goces,
los caminos, los éxitos, las jarras,
las mesas, los abrazos, las guitarras,
lo que sueñas y buscas y conoces.
Puede la muerte cabalgar furiosa
sobre pueblos que el miedo y el espanto
convierten en vacío, nada o cosa.
Puede la muerte amamantar el llanto
pero no puede herir la mariposa
de los que somos vida, amor y canto.
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