La muerte, doña Catrina,
caminaba —sin cuidado—
por el sendero olvidado
tras la piel de la neblina.
Siguió andando, peregrina,
sin angustias; de repente,
vio el rostro de un inocente,
se detuvo —enamorada—;
se marchó —sin llevar nada—
feliz, silenciosamente.
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jueves, 1 de noviembre de 2018
jueves, 2 de noviembre de 2017
Al día siguiente
La muerte, vieja asesina,
se mató desconsolada
después que ayer, la jornada,
la hartó de tanta rutina.
Matar cansa. Ser la ruina
le envenenó el apetito.
Mas Catrina, que oyó el grito
de: «¡No te vayas, cabrona!»,
se regresó hecha persona
para seguir con su rito.
se mató desconsolada
después que ayer, la jornada,
la hartó de tanta rutina.
Matar cansa. Ser la ruina
le envenenó el apetito.
Mas Catrina, que oyó el grito
de: «¡No te vayas, cabrona!»,
se regresó hecha persona
para seguir con su rito.
lunes, 31 de octubre de 2016
Día de los muertos
Se murieron, sin saber,
los políticos canallas
que perdieron mil batallas
por desidia o por placer.
La Catrina —¡qué mujer!—
se los llevó a los infiernos,
donde el tipo de los cuernos
los esperaba —¡chingados!—
en los reinos dedicados
a los castigos eternos.
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