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domingo, 21 de febrero de 2016
miércoles, 7 de octubre de 2009
Los perros y los gatos
Parece que, al final, ya nada importa,
que el mundo se irá andando a la deriva,
con gente medio muerta, medio viva,
con una humanidad triste y absorta.
Nadie limita nada, nadie corta,
nadie detiene el agua fugitiva,
y las bestias ya hicieron comitiva
que al tiempo de los brutos nos transporta.
Que se salve quien pueda, quien soporte
con buena voluntad o malos tratos
por ganas de existir o por deporte.
Cuando todos perdamos los zapatos
y venza la maldad y nada importe,
gobernarán los perros y los gatos.
que el mundo se irá andando a la deriva,
con gente medio muerta, medio viva,
con una humanidad triste y absorta.
Nadie limita nada, nadie corta,
nadie detiene el agua fugitiva,
y las bestias ya hicieron comitiva
que al tiempo de los brutos nos transporta.
Que se salve quien pueda, quien soporte
con buena voluntad o malos tratos
por ganas de existir o por deporte.
Cuando todos perdamos los zapatos
y venza la maldad y nada importe,
gobernarán los perros y los gatos.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Esto nadie lo arregla
Parece que no importa, que a ninguno
le interesa en verdad cambiar las cosas,
(las fábricas observan ambiciosas
al bosque tropical e inoportuno).
Que se alimente el hombre del ayuno
y que se bañe en aguas asquerosas
(las empresas mineras, tan fastuosas,
aman el mar contaminado y bruno).
Esto nadie lo arregla; la matanza
siempre es el paraíso de la hiena.
Lo que aún hay de vida ya no alcanza.
Que la tierra se vuelva un alma en pena,
que el desagüe se trague la esperanza,
¡y que el último jale la cadena!
le interesa en verdad cambiar las cosas,
(las fábricas observan ambiciosas
al bosque tropical e inoportuno).
Que se alimente el hombre del ayuno
y que se bañe en aguas asquerosas
(las empresas mineras, tan fastuosas,
aman el mar contaminado y bruno).
Esto nadie lo arregla; la matanza
siempre es el paraíso de la hiena.
Lo que aún hay de vida ya no alcanza.
Que la tierra se vuelva un alma en pena,
que el desagüe se trague la esperanza,
¡y que el último jale la cadena!
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