No extraño el desasosiego
del «aquisito nomás»,
ni el delirante compás
de hambre, muerte, golpe y fuego.
Ni el «por Dios, te pago luego»,
ni el «¿dónde estudiaste tú?»;
ni «ya pues», ni «a tu salú»,
me causan melancolía,
¡solo extraño la alegría
del «peruano del Perú»!
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miércoles, 1 de diciembre de 2021
miércoles, 6 de marzo de 2019
Nostalgias
No volverán, lo sabemos.
Vamos perdiéndolo todo.
Cuando elegimos el modo
fue con ausencias y extremos.
Ni serviles ni blasfemos
—éramos libres, conscientes—;
si hoy apretamos los dientes
es por amor. La memoria
nos condena. No hay historia
para las manos ausentes.
Vamos perdiéndolo todo.
Cuando elegimos el modo
fue con ausencias y extremos.
Ni serviles ni blasfemos
—éramos libres, conscientes—;
si hoy apretamos los dientes
es por amor. La memoria
nos condena. No hay historia
para las manos ausentes.
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