Mostrando entradas con la etiqueta cultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cultura. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de junio de 2017

El Congreso

¿Cómo es posible un Congreso
con tantos pobres idiotas
ignorantes, compatriotas
estólidos y sin seso?
Nuestra culpa. Si el progreso
(digamos, la educación)
llegara a cada rincón
de nuestra patria adorada,
toda esa recua emboscada
perderían la elección.

viernes, 7 de abril de 2017

Bienvenido y el Alzheimer

Queda claro, Bienvenido,
no estudias, pues te hace mal,
que resulta natural
enfermar de haber leído.
¡Cierra el libro! Que el partido
requiere tu brillantez.
¿Educarse? ¡Insensatez!
Los que piensan, ¡pobre gente!,
no entienden lo inteligente
de tu inmensa estupidez.

domingo, 30 de junio de 2013

Anuncio que debería leerse en todas las salas de teatro:

Señora, señor, ¡qué bien
contar hoy con su presencia!
Le debemos la existencia
a nuestro público. Amén.
Eso sí (no diré quién),
ayer sonó (¡maldición!)
un celular (con perdón)
de un idiota (¡desatino!),
¡y enterramos al cretino,
cuando acabó la función!

martes, 6 de diciembre de 2011

La Biblia, solo por partes

Pobrecito Peña Nieto
ni un gran juez inquisidor
lo pusiera en asador
con más calma, ¡mi respeto!
"¿Tres libros? Ruin, indiscreto,
¿periodista?, ¡no!, enemigo...
Para mí, leer es trigo
que alimenta (a los demás)
¡Tres! ¡Maldito! ¡Barrabás!
¿La Biblia cuenta? ¿Qué digo?"

[la noticia]

domingo, 13 de septiembre de 2009

Los políticos

Los políticos son de mala entraña
(hay excepciones, claro, pero pocas),
arrullan las mentiras en sus bocas
y viven de lo gris de la patraña.

De ellos nada me anima ni me extraña,
ni sus frases confusas y barrocas,
ni sus maneras lúbricas y locas,
ni su melosa y sucia telaraña.

En la traición encuentran su elemento,
viven de la carroña, tragan eses
y los excita el voto fraudulento.

Ven en el pueblo fábricas y reses,
y avivan el dolor y el sufrimiento
para saciar sus propios intereses.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El himno del burócrata

El secreto de esta vida
es navegar con bandera
de tonto mientras se espera
el final de la partida.
Garantizar la comida,
la salud y la pensión;
amar, pero sin pasión;
toser, pero muy despacio;
y asegurar un espacio
en el último cajón.

jueves, 10 de septiembre de 2009

El himno del tecnócrata ignorante

Yo ni siquiera sé que no sé nada;
no lo sé yo, tampoco mi vecina,
eso de la cultura nos arruina
la digestión bucólica y honrada.

Un guerrero maneja bien la espada,
la forjen en Toledo o en la China;
yo navego en feisbúk y la rutina
del logaritmo doy por ignorada.

Nada importan los cómo si los cuánto
son los que marcan dignidad y renta,
"tanto tienes, entonces vales tanto".

La cultura es inútil; cenicienta
curada ya del susto y del espanto
sabe que el monto es todo lo que cuenta.