miércoles, 14 de mayo de 2008

Colombia: extraditan a jefes paramilitares a USA


Una cosa es muy segura:
en su juego de ajedrez
Uribe no deja pez
con cola; muerde y tritura.
Le ha valido su postura,
hasta el momento, los votos
de ciudadanos devotos,
contentos y agradecidos,
¿le alcanzarán los sentidos
para arreglar vidrios rotos?

Después de que en su país
saltó como fiera hambrienta
la denuncia cenicienta
de la contra. Amiga gris.
Después de que estuvo a un tris
-con sus treinta congresistas-
de engrosar las negras listas
de los socios ejemplares
de los paramilitares
se deshizo de las pistas.

En un juego calculado
desmoviliza a los para,
los perdona. Luego aclara
que incumplieron lo pactado.
Cumple lo solicitado
por los Estados Unidos
y en bandeja los bandidos
(fachos, narcos, genocidas)
van a cárceles perdidas,
callados y confundidos.

Y, como reza el adagio,
"dos pájaros con un tiro",
sin emitir ni un suspiro,
se tumbó. No hubo presagio.
Respaldado en el sufragio
que lo puso en el poder
logró, sin gran menester,
contentar a los "estates"
y callar "los disparates"
que eran escándalo ayer.

Con un primo que está preso
por aliado de los "para",
con la historia poco clara
de cohecho en el Congreso.
Con un ambiente que espeso
se mostraba irrespirable,
no dudó en sacar el sable
y librarse sin aviso,
sin dolor ni compromiso
de cualquiera extraditable.

¿Hubo traición? Es misterio
que quedará irresoluto
(mas no vestirá de luto
ni rendirá su criterio).
¿Los paras un cementerio
sembraron de treinta mil?
No importa, lógica vil
la que impera en la política,
sin reflexión y sin crítica,
utilitaria y hostil.

Si en los "para" tuvo amigos
ya no los recuerda más,
en política jamás
hay Dios, solo hay enemigos.
Los aliados, los testigos,
los que ayer eran cercanos,
hoy no sirven y lejanos
quedaron pactos y acuerdos,
que el diálogo entre los cerdos
nunca ha producido hermanos.

¿En nombre del pragmatismo
debo callarme y dejar
que se vaya el río al mar,
cómplice de este cinismo?
No hay manera, el altruismo
no se construye en el lodo;
si ser feroz es el modo
de combatir a las fieras,
no levantemos banderas
de paz en el acomodo.

Si no se puede hacer nada,
si la canalla asesina
se combate con más ruina,
¿de qué sirve la jornada?
Si para no ser granada
soy cartucho y polvorín,
no me libro de lo ruin,
de lo burdo, de lo bajo,
y sigo haciendo el trabajo
malandro del malandrín.

Ojalá sean errores,
mala leche de la prensa,
ojalá la recompensa
no sea de más horrores.
Si cultivaron sus flores
sobre tumbas de inocentes,
llevan sangre entre los dientes
como las FARC. Es vileza
ser maleza en la maleza
y reírse indiferentes.

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