miércoles, 30 de mayo de 2007

Kim Jong-il y su doctor


—No más cognac ni mujeres,
querido líder, le digo
como su doctor y amigo,
¡cuidado con los placeres!
Recuerde que sus deberes
son muy grandes con Corea
(la del Norte, la otra es fea,
traidora y capitalista).
Recuerde que es estadista
y ajústese la correa.

Un cognac de buena marca
seguro me sienta bien,
unas muchachas también
(para aliviar las tensiones),
pelo batido, tacones,
y, siempre, viajar en tren.

—Pero Kim, ¿y la diabetes?
—Me hace más dulce, ¿no sabes?
—¿Has tomado tus jarabes?
—¿Y perderme los banquetes?
—Nos preocupas... —¡Zoquetes!,
tan sólo van a alarmar
al pueblo... —Puede pasar
un coma, un paro, un infarto.
—Inútil, ¡me tienes harto!
Fondo: explosión nuclear.

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