martes, 7 de agosto de 2007

Se les perdieron las armas



A ver, a ver, ¿dónde están?,
¿dónde se esconde, traviesas?,
¡ya pues!, no sean espesas,
¡salgan por Dios o el Corán!
No entiendo tanto desmán,
fusil, pistola o mosquete,
¡quién no les puso un membrete
a los ciento diez mil rifles!
Hoy venden los mercachifles
mis AK-47...

2 comentarios:

uberum dijo...

merece la pena comentar
tan estupido suceso
que risas pueden dar
los que tan bien con la muerte
saben negociar

JOSÉ LUIS MEJÍA dijo...

La burocracia es atroz
en donde sea que sea
y en medio de la refriega
es alevosa y feroz.
Hay que levantar la voz
contra el horror de la muerte,
que muerde salvaje y fuerte
el alma de los humanos
y nos convierte en tiranos
de nuestras vidas sin suerte.