sábado, 4 de noviembre de 2017

Alejandra

De tu madre, la sonrisa,
la música, la cadencia,
la elegancia, la presencia,
la inteligencia insumisa.
De ella, el hurtarse a la prisa,
la lealtad —como espada—,
la certeza, la emboscada
contra el dolor y la muerte.
De tu padre —¡vaya suerte!—
los ojos y la mirada.

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