domingo, 5 de noviembre de 2017

La censura

Sea el Papa o el Imán,
no me da calor ni frío,
pero se convierte en lío
si amenazan con Satán.
El silencio amarga el pan  
y el estómago lo irrita.
Venga de ateo o jesuita,
de arzobispo o ayatola,
la censura es la pistola
burda, asquerosa y maldita.

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