domingo, 13 de diciembre de 2009

La recepcionista del hotel

Acá llega cualquiera que cancele
el costo de una noche. "Cinco estrellas"
es un título más. Vienen doncellas
y cortesanas. No hay quién me desvele.

Es un decir. Que estar despierta duele
a veces en los párpados. Botellas
de champán van de prisa. Las más bellas
sonríen menos. No hay quién las consuele.

Este oficio es metódico y discreto,
"por su seguridad" digo y empujo
los documentos. Siempre hay un secreto.

Sobran las culpas. No hay que hacerse brujo.
Basta con ser -atenta y con respeto-
recepcionista de un hotel de lujo.

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