jueves, 17 de septiembre de 2009

Las armas son un mal

Las armas son un mal -¿son necesarias?-;
también los militares -¿son precisos?-.
¿Se acabarán todos los paraísos
sin sus bombas fatales e incendiarias?

Parece que las fuerzas adversarias
y las fronteras y los compromisos
son condimentos para hervir los guisos
de las guerras idiotas y sectarias.

Ya sé, soy un ingenuo; los malvados
disfrutan de la sangre y su ritual
y es necesario estar bien preparados.

¿Cuál es, yo me pregunto, el tribunal
que decide virtudes y pecados
y quién es bueno y quién es criminal?

2 comentarios:

Alonso Alegría dijo...

Tengo un problemita de acentuación en "se acabarán todos los paraísos". Estaría perfecto si pronunciáramos "todós". Por lo demás, me encantan estos sonetos.

JOSE LUIS MEJIA dijo...

Gracias, Alonso, por el comentario. Estoy absolotamente de acuerdo con la crítica.
En su momento pensé en varias soluciones para esos dos acentos seguidos en 4ta y 5ta que disonaban pero no me decidí por ninguno porque pasaban por adjetivizar los paraísos; mis dudas fueron entre "blancos", "tenues" y "dulces". Si algún día estos estos sonetos llegan al blanco y negro, prometo que allí aparecerá mi solución.
Un abrazo.