martes, 15 de septiembre de 2009

Los jueces

Somos justos si el tiempo lo permite,
si nadie nos presiona, si el momento
no tiene presidente o parlamento
que amenace inundar nuestro escondite.

Buscamos que el ladrón recapacite
y le aplicamos ley y reglamento,
pero aliviamos su confinamiento
si hay dinero o poder que lo habilite.

Más que cobardes somos ambiciosos;
aunque tenemos nuestras condiciones,
somos más justos con los generosos...

No falta el tonto honrado (¡mil perdones!);
somos venales, grises, sentenciosos,
¡y nos encantan las genuflexiones!

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