lunes, 5 de octubre de 2009

Pocos se quedan

Unos mueren de ser, otros de miedo,
algunos de ansiedad, otros de asombro,
unos de cierta angustia (que no nombro),
otros de ciertas ganas (que no puedo).

Unos mueren de sed, otros de enredo,
algunos de verdad, otros de escombro,
unos llevan la muerte sobre el hombro,
otros llevan la sombra bajo el credo.

Pocos se quedan. Muertos una tarde
se les borra con lenta cortesía,
como un fuego ritual, que muerde y arde.

Yo me niego a olvidar y en la herejía
de mi existencia inútil y cobarde
mi madre sigue viva todavía.

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