viernes, 20 de noviembre de 2009

El sicario

Yo no ofrezco cuartel, no me arrepiento,
vivo tentando el beso de la muerte,
me burlo del azar y de la suerte,
nunca pido perdón ni me lamento.

No tengo corazón ni sentimiento,
no conozco otra ley que la del fuerte,
el dolor no me asusta, me divierte
en medio del brutal enfrentamiento.

Gozo cuando destruyo a mi enemigo;
que no espere de mí nada el contrario,
no actúo con piedad ni la mendigo.

Dicen que soy salvaje y sanguinario.
No tengo nombre ni ilusión ni amigo.
Me pagan por matar. Soy un sicario.

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